Con maquinaria pesada, un puñado de brasileños está robando miles de millones de pesos en oro al municipio chocoano de Río Quito, el más pobre del país. La explotación ilegal cambió el cauce del río, deforestó cientos de hectáreas, y tiene al pueblo en riesgo de ser arrasado por las aguas.

Esta región del país está sujeta a la voluntad de unos pocos al margen de la ley, mientras el Estado los persigue de forma tímida y en muchos casos hasta ingenua. Entre tanto, los habitantes de Río Quito ven avanzar el drama de su pueblo sin que nadie haga algo. Ya perdieron su tradicional vida tranquila de pesca y de barequeo en el río que hoy los amenaza.

María Aurelia Palacio tiene 31 años y toda su familia ha buscado oro barequeando en la forma tradicional. Con la llegada de las dragas cada vez se encuentra menos por lo que los hombres han preferido ir a raspar coca. Andrés Felipe Mosquera, de 11 años, aprende las mañas de este duro oficio.
Fotografías: León Darío Peláez-
REVISTA SEMANA




